Miércoles 15/11/2006: En una oficina del microcentro porteño compro mi pasaje a Londres con fecha 20/02/07. Luego del inconveniente por el billete de 100 dólares que no me aceptaban, me hice titular de un viaje ida/vuelta, abierto por 12 meses a Londres, Reino Unido.
La realidad es que luego de adquirirlo, tuve que volver al trabajo (me tomé más de 1 hora y media de “almuerzo”), y me costó mucho concentrarme: una mezcla de emociones(léase: ilusión, cagaso, nervios, optimismo, etc.) empezaron a recorrer mi mente.
No caía, y aún no caigo, y creo que poca gente cayó, de que en menos de 3 meses voy a estar en un lugar distinto, lleno de historia, que jamás pisé. Un lugar del cual me atrae mucho ese misterio, esa identidad de querer ser distintos a todos que tienen ellos: manejan por la izquierda, son de la comunidad europea, pero siguen usando la libra como moneda oficial. Sitio de grandes novelas y películas. Cuna de grandes personalidades de la historia (me extiendo a las dos islas)
Realmente estoy muy emocionado, trato de imaginarme paseando por esas callecitas, cruzando el Támesis, admirar esas construcciones antiguas, contrastadas por edificios modernos, pero mi imaginación tampoco cae, y me devuelve solamente postales.
Sábado 18/11/2006: Compro la cámara de fotos, esencial ayuda memoria-sentimiento para el futuro, con todos los chiches. Para los entendidos: canon, 4 megapixels, zoom optico de 4 y digital de 5, video con sonido… ideal para no dejar pasar ningún detalle.
Lunes 20/11/2006: Voy a la embajada de Italia, para obtener il passaporto… ojalá nunca les pase… perdés toda la mañana esperando, haciendo cola… etc. Pero bueno, uno tampoco puede quejarse mucho, sin la ciudadanía europea se te hace muy difícil conseguir un trabajo, y ese es un precio que vale la pena pagar.
Viernes 24/11/2006: Blanqueo en el laburo. Presento la renuncia con fecha tope 15/01/2007. Ninguna objeción: Agradecen el preaviso y me desean suerte.
En fin, cada vez falta menos, estos días termino de cursar y voy a poder dedicarme a full para empezar a ajustar los últimos detalles, que por ahora, aparentan ser pocos.