Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano o encadenar un alma,
y uno aprende que el amor no significa recostarse,
y que una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender.
Que los besos no son contratos,
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Uno aprende a construir todo su camino en el hoy
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes,
y los futuros tienen una forma de caerse a la mitad.
Después de un tiempo uno aprende que “sí” es demasiado,
y hasta el calorcito del sol quema.
así que uno planta su propio jardín,
y decora su propia alma,
en lugar de esperar que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende…
y con cada adiós… uno aprende.
Jorge Luis Borges
Junio 15, 2007 at 10:58 pm
Nada menos que Borges en el blog…
Qué lujo!
Pues habrá que tratar de aprender.
Sí, no perdamos la oportunidad de aprender.
Julio 6, 2007 at 2:44 pm
Te da vuelta este poema. Especialmente cuando ya llevamos cierto recorrido en la vida.