Sucede que uno antes de venir al viejo continente, precisamente al Reino Unido, hace todo lo posible para que nada falle, para que no se tenga que volver antes de lo previsto, sabiendo que uno también está tomando un riesgo.

Así fui para allá, sabiendo que para trabajar solo tenía que buscar el trabajo, que con el pasaporte italiano, los trámites burocráticos los podía postergar. Que allá, no es necesario tener ningún número más que el de tu pasaporte, y si no tenés ninguno en seguridad social, te hacen uno temporal, y si querés no lo sacás. Las cosas en las islas fueron muy fáciles. No hubo complicaciones administrativo-burocráticas para comenzar a trabajar.

Esa facilidad, la caractericé como de “Primer Mundo”, de Unión Europea, englobando a todos los países que componen esta región en la misma bolsa. Claro, la libre movilidad de recursos era lo más cierto que había escuchado, si con un librito que decía que yo soy italiano me hacía trabajar sin escalas desde el avión.

Por eso, a Madrid me vine, más preocupado por conseguir alojamiento que por cuestiones burocráticas. Tampoco me preocupaba el hecho de conseguir o no trabajo en absoluto. Si la misma cadena de cafeterías en la que trabajaba allá estaba acá, ellos iban a tomar a uno que ya sabía al trabajo antes que a uno a entrenar. De hecho al segundo día ya tuve la entrevista. En ella la chica me preguntó si yo tenía NIE, y le dije que yo era italiano. Me dijo que de todos modos hay que sacarlo acá. “¿Pues donde lo saco?” le pregunté. “En el ministerio de Trabajo” fue su respuesta. Allí fui, en realidad me enviaron a una oficina de seguridad social, a sacar ese número. Luego de una espera razonable, me dieron el número en el acto. Para hacer el contrato, me piden el número por teléfono. Se lo doy. El jueves al mediodía me llama esta chica para decirme que ese era mi número de seguridad social, que el que necesitaban era el NIE. En un dejavu le digo: “¿y donde lo saco?”. “En la comisaría” es su respuesta, luego de hacer una breve consulta a quien se encontraba de su lado del tubo. No voy a culparla a ella de un pequeño error. El grande fue el mío por no enterarme antes de venir.

Resulta que este número es el Número de Identifiación de Extranjeros. Y es como tu número de dni si no sos español. Y acá lo necesitás para identificarte, socialmente o si vas a firmar un contrato de trabajo, como es mi caso. 

Siendo jueves al mediodía, y al día siguiente feriado, fui volando a buscar alguna comisaría. Corría contra reloj, porque acá empezás cada lunes, ya que te dan un entrenamiento de una semana. Lógicamente que no soy la excepción, y lo comprendo: acá algunas cosas se harán de forma distinta, y algunas leyes de seguridad e higiene supongo que tendrán variaciones. Un consejito: nunca pidan indicaciones en la calle en Madrid. Me mandaron de aquí para allá. A las dos horas de recorrerme todo Madrid, terminé en la oficina de la policía nacional, donde me dijeron que mi trámite se realizaba en la calle Pardiñas 90. La puta calle Pardiñas 90.

Allí fui el jueves por la tardecita, sabiendo que me iba a encontrar con un lugar cerrado, y que iba  a tener que esperar al lunes a primera hora. Me dijeron que si, que ahí era, que vaya el lunes por las 9.00, mejor antes por la cola que se arma. Tenía la esperanza de poder sacarlo en el acto, llamar al trabajo, firmar el contrato y empezar hoy mismo.

Cuando llegué hoy a la mañana, me di cuenta que no iba a ser posible. Cola de 150-200 metros, que cruzaba la calle y daba la vuelta a la otra manzana. Pregunto al policía, con claro acento de persona que habla el español con idioma nativo (ya se enterarán porque): “¿Para sacar el NIE comunitario?”. Con ese trato que caracteriza a empleado estatal en Argentina as well, me dice “A LA FILA”. Voy como uno más, parándome al final de esa cola. En 1 hora y media avancé 50 metros. Era una cola en la que se  hablaba algún idioma de europa del este (curioso, pensé), pero hasta venía un tipo vendiéndote el diario de alguno de esos países (curioso, pensé). Afortunadamente luego de estas casi dos horas de espera, se aparece un chaval a la cola, que daba información. Estaba por pasar, pero se me ocurre preguntarle que necesitaba para sacar mi NIE. Cuando le digo que era italiano, me dice: “no estás en el lugar correcto, acá solamente hacen la cola los comunitarios de rumania y bulgaria (más los no-comunitarios), el tuyo es en tal lado”. Le doy las gracias, y me voy, sin antes mirar a los policías, especialmente al que me dijo “a la fila”. Necesitaba que me cague un pájaro en la cabeza para desatar mi cólera, e ir a re-cagarlo a puteadas, un cólera del que el no era el puro responsable, sino que lo soy yo en un gran porcentaje, por no informarme lo suficiente antes de venir. Otro que sumó a mi colera reprimido fue el que hizo la página web del ministerio del interior, que también me mandó a la puta calle Pardiñas 90. Me lo contuve, pero por suerte tengo mi blog, que me sale más barato que llamar a Buenos Aires para contárselo al primero que se me ocurra llamar.

Espero poder sacarlo mañana en Puerta de Toledo, donde tendré que agarrar uno de los 60 turnos uqe dan a las 9 am.

Sin más, y con ninguna intención de que este post sufra una ampliación mañana, termino este relato.