Hace un año, mi aventura londinense se iba acercando a la recta final. No quiere esto decir que todo iba a seguir una línea recta, por el contrario, iban a ser los 4 meses más cambiantes, y que jamás hubiese imaginado. Iban a ser mis mejores 4 meses en Londres!!!
Repasemos la situación: Luego de haber vivido un par de meses en el hostel (donde también trabajé), mudarme y vivir 5 meses en Wimbledon, trabajando para Starbucks, me di cuenta que había caído en la rutina. Ya conocía Londres, y quise emprender en otra ciudad. El destino: Madrid. Allí llegué, pero las cosas no funcionaron como lo esperaba. Problemas para empezar a trabajar, y a decir verdad, a pesar de conocer gente copada (como mis compañeros de piso que ya contaré en otro post), la ciudad no me fascinaba. El gran problema fue el trabajo, el puto NIE, que no me dejaba empezar a trabajar, a pesar de tener la oferta. Recuerdo que un lunes decidí irme. Vi en la web un pasaje a Londres por 50 euros y no lo dudé: a los dos días me encontraba arrancando de nuevo en London Town.
Bueno, tampoco vamos a decir que arranqué de cero en Londres, como había pasado en Febrero. Ya conocía la ciudad, conocía gente, conocía donde quedarme y donde podía pedir trabajo. Tenía las puertas abiertas del Starbucks y del Globetrotters. De hecho, en este último lo tenía a Iván, quien me iba a dar una mano para devolverle el favor que yo le hice en su momento: conseguirle laburo en el hostel.
Que diferencia el viaje hacia el Hostel! que ubicado estaba, que fácil hacer las combinaciones de tren-subte. Que bueno saber cómo pagar menos, je! Esto fue un 24 de Octubre. A la semana estaba de nuevo tocando las puertas de todas las habitaciones diciendo “house-keeping”, y teniendo a Ana, mi jefa española zumbando!
Mucha gente había cambiado desde que yo me había ido en Abril, se respiraba un aire distinto. Y yo me sentía de cierta manera respetado: por más que habían sido dos meses, yo tenía más antigüedad que muchos ahí. Ya en mi habitación no había polacos escuchando Natalia Oreiro; por el contrario, un argentino, un español y un rumano. Los de habla hispana mandábamos, y lo ibamos a hacer con los nuevos que entraran en la habitación. Un sentimiento de alegría me inundaba: si, había vuelto a Londres, al puto Londres que había abandonado!
Yo había cambiado. Quizás porque me faltaba poco tiempo, quizás porque antes tenía más miedo. Pero ahora no me daba culpa quedarme hasta tarde tomando unas cervezas y tener que arrancar a las 7.30 al día siguiente. Ya no tenía tanta disciplina, y era lo lógico para el puesto que tenía.
Muchas historias nuevas se acercarían: un laburo en oficina, una vida de dormir 4 o 5 horas por día en promedio, jodas casi toda la semana, y muchas amistades trabadas!
Si, volvía a Londres porque me había equivocado yendo a Madrid. Y puedo decir que equivocarme, fue lo mejor que pasó en mi aventura…
Noviembre 4, 2008 at 7:55 pm
Buenas… Cómo va?
Antes que nada, felicitaciones por el blog. Recién ahora lo descubro. Me sumo a una de las preguntas que ya te hicieron…
Cómo fue la decisión de “dejar de todo” (en cierta manera, si lo querés llamar así) y, justamente, cruzar el charco? Yo me vengo fascinando con los lugares que recorro en mis viajes (y en los que se vienen) pero creo que tu experiencia en esa ciudad INCREÍBLE es algo mucho más grande.
Parafraseando a un sabio de Avellaneda, me parece que dan ganas de “vivir viajando”.
Abrazo.-
Nacho
Diciembre 1, 2008 at 2:03 pm
Hola Andrés, hace meses que leo tu sitio, de a poco fuí leyendo los post que me llamaban la atención.
En unos meses me voy a vivir a Madrid, en Marzo, para ser específicos, quisiera poder intercambiar unas palabras con vos, porque tengo amigos en londres y me llama mucho la atención esa ciudad.
Abrazo, si podés contactarte, ahí dejé mi mail.